
Valorización del conocimiento: 10 años de articulación que hoy se vuelven política de Estado
Nota publicada en la edición Diciembre de Indufarma
Uruguay dio una muy buena señal en 2025 al presentar el Uruguay Innova (U+I), una estrategia país orientada a acelerar el ecosistema de innovación. Este programa nacional, presentado por el gobierno, busca articular al sector productivo y la academia en torno a la ciencia y la tecnología para impulsar el desarrollo. Su premisa es clara: ordenar y potenciar el sistema de investigación e innovación bajo una visión unificada, racionalizando esfuerzos dispersos para que conocimiento y productividad confluyan hacia objetivos comunes de crecimiento sostenible. Esta visión estratégica encuentra un aliado natural en el Parque Científico y Tecnológico de Pando, cuya labor de la última década anticipó en muchos sentidos el camino que hoy traza la política pública.
Desde su creación, el Parque Científico opera como un espacio articulador interinstitucional donde confluyen academia, sector productivo y Estado, transformando investigación nacional en valor económico y social. Su Modelo de Aceleración de la Innovación (MAI), una metodología propia de gestión de proyectos de I+D+i, ha sido certificado bajo estándares internacionales por la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Este sello, único en América Latina para un parque científico, garantiza procesos de calidad que maximizan las probabilidades de éxito de cada iniciativa tecnológica. Trabajando con enfoques de innovación abierta y vigilancia tecnológica, el Parque ha logrado agilizar la incorporación de nuevas técnicas en sectores clave como farma, agro y alimentos.
Los resultados concretos no se han hecho esperar. En sus diez años de funcionamiento, el Parque ha colaborado con la incubación de decenas de emprendimientos de base científico-tecnológica y alberga actualmente unas 15 empresas innovadoras enfocadas en sus áreas de interés. Gracias a este ecosistema, han surgido nuevos productos y tecnologías, varios de ellos protegidos mediante patentes nacionales e internacionales.
Paralelamente, la dinámica del Parque ha permitido la articulación de iniciativas privadas con recursos humanos altamente calificados. Investigadores, técnicos y referentes de instituciones como la Universidad de la República, la UTEC, el IIBCE y el INIA, entre otros, se integran en proyectos y firman acuerdos a través de la gestión y acompañamiento del Parque Científico. A estas instituciones se suma también la Universidad Católica del Uruguay con quien el Parque Científico ha firmado en el primer trimestre de 2025 un “Acuerdo Marco de Colaboración”. Estas iniciativas colaborativas derivan en un ciclo donde todas las partes ganan, se generan empleos de calidad, conformando una comunidad de talento que fortalece el tejido innovador del país.
La gran apuesta de los últimos años del Parque Científico ha sido, sin dudas, la articulación sistémica. El Parque funciona mediante alianzas estratégicas con organismos y programas de todo el espectro: colabora estrechamente con institutos de investigación como el Instituto Polo Tecnológico de Pando (Facultad de Química) y el INIA; con la UTEC; con agencias de financiamiento e innovación como ANII y ANDE; con la Dirección Nacional de Industrias (DNI) del MIEM y, por supuesto, con empresas privadas de diferentes escalas. Esta red de cooperación público-privada ha permitido compartir infraestructura, conocimientos, financiamiento y oportunidades, reduciendo brechas entre la academia y el mercado.
Durante años, el Parque ha actuado como puente donde investigadores y empresas convergen en proyectos concretos (pilotos industriales, desarrollo de prototipos, mejora de procesos productivos), que generan soluciones originales a desafíos del sector agroindustrial, farmacéutico y alimentario, entre otros. En esencia, el Modelo de Aceleración de la Innovación, a medida que se consolida, va demostrando que cuando todos los vectores institucionales apuntan en la misma dirección, la innovación deja de ser un esfuerzo aislado para convertirse en un fenómeno colectivo con verdadero impacto país.
Hoy, la estrategia Uruguay Innova amplifica esa filosofía. El programa nacional propone masificar esta sinergia a todo el ecosistema: coordinar agencias, impulsar plataformas en áreas emergentes (como inteligencia artificial, ciencias de la vida o seguridad alimentaria) y revisar los incentivos para la innovación y la educación. El hecho de que el modelo impulsado por el Parque Científico ya venga recorriendo el camino con logros concretos le añade credibilidad y optimismo a esta apuesta.
La alineación entre las políticas públicas y la forma de trabajo del Parque Científico, cuyos resultados positivos comienzan a dar sus frutos, augura un futuro promisorio. Uruguay cuenta con la base para escalar su innovación a nivel nacional, apoyándose en ejemplos exitosos. El Parque, que gracias a su estrecha vinculación con entornos de innovación de países pioneros en estas iniciativas, supo anticiparse a los tiempos, se perfila ahora como socio fundamental en la implementación de la visión país.
El objetivo compartido es claro: convertir el conocimiento en desarrollo a escala país. La década de trabajo silencioso en El Parque Científico y Tecnológico de Pando demostró que es posible; en los próximos años, bajo el paraguas de Uruguay Innova, Uruguay buscará replicar y expandir este modelo de colaboración para que la innovación impulse de forma sostenible la economía y el bienestar de todos los uruguayos.

